El manuscrito histórico del abad Oliba

Si hace unos días os contaba acerca de los libros más vendidos durante los últimos años, hoy nos trasladamos a la antigüedad. En un post de literatura histórica: voy a hablar del rescate del manuscrito milenario del abad Oliba.

Esta historia me cautivó después de leerla unos días atrás en un periódico español. En realidad, estaba navegando por Internet en búsqueda de libros usados cuando un amigo me envió el enlace al reportaje. Me pareció alucinante. Entonces, creo interesante alejarme de las reseñas y libros de actualidad por un instante y adentrarme en este pequeña aventura sobre un famoso libro del siglo XI hallado cerca de Barcelona.

Foto de todocolección.net
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Una joya histórica

Retrocedemos mil años en la historia, cuando el abad Oliba ordenó construir la Catedral de Sant Pere de Vic. Paralelamente, hizo también que se confeccionara un sacramentario único en su especie que renovaría la manera de oficiar misa. Pues bien, este sacramentario, que se comenzó a utilizar en el 1038, ha sobrevivido hasta hoy.

El rescate del manuscrito se ha realizado en el monasterio de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona. Ha sido un proyecto de restauración sumamente delicado y complicado gracias al que finalmente se ha podido recuperar este “tesoro bibliográfico”. Por esto, en Vic ya preparan la celebración de su milenario.

El proceso de restauración del códex duró más de 350 horas y fue sufragada por un mecenas. Los pergaminos presentaban deterioros graves a causa de la humedad y también de hongos, bacterias y de roedores.

Foto de todocolección.net
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La célebre página 100

La repercusión histórica de la página 100 del manuscrito es innegable. Es donde se encuentra el colofón, que dice, “finit dio gratia”, es decir, “gracias a Dios que lo hemos terminado”. Además, concreta el número de años de ejercicio de Oliba, esclareciendo datos de la edad medieval que aun no se habían podido constatar. De todas formas, su importancia va más allá. En efecto, se trata de uno de los manuscritos más antiguos de Catalunya y una obra única. La fusión de los ritos litúrgicos visigodas con los francoromanos y la complejidad teológica la convierten en un documento de grandísimo valor.

Asimismo, la obra destaca también por la forma especial de escribir el canto gregoriano. En ella podemos observar lo que fueron las antecesoras de las partituras, las llamadas neumas. Hasta el siglo IX no se escribía sino que se transmitían oralmente. Al irse complicando el reportorio se decidió buscar una forma de poner las canciones en papel a través de signos. Estos indicaban más la forma artística que la entonación, entonces se requería conocer la melodía previamente.

Formato medieval

Como es de esperar, el texto está en latín y escrito a mano (en un “scriptorium”) en tinta negra, distribuido en dos columnas. También se aprecian títulos de tinta roja para marcar los cambios de oración. Las letras capitulares incorporan pequeños dibujos con animales o plantas. Estas son más elaboradas cuando empiezan una liturgia importante, como Navidad, Pascua, etc.

Por último, el manuscrito restaurado ya está expuesto en la Biblioteca-Arxiu Episcopal de las Puel·las, aunque solo tienen acceso a él los investigadores. Pero está prevista una exposición sobre el abad Oliba que por fin acercará la obra medieval al público.